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A 4 años de su muerte, así fue la complicada vida del “chico malo” Anthony Bourdain

Anthony Bourdain se convirtió en una leyenda de los programas de cocina por su personalidad y gran habilidad para la gastronomía. Desde pequeños locales en Nueva York hasta los grandes restaurantes franceses, este hombre dejaba su huella en cada lugar en el que se paraba.

Pero así como tenía un lado luminoso, su vida estuvo rodeada de momentos oscuros que lo sumían en estados depresivos y consumo de drogas, lo que finalmente lo llevó a la muerte cuando tenía 61 años. Para sus seguidores, él todavía tenía mucho más por compartir.

De acuerdo al propio Bourdain, su infancia fue buena, pues sus padres lo amaban, no bebían en exceso y jamás lo golpearon. El chef decía esto porque se sabe que los problemas en la edad adulta tienen su origen en una niñez traumática.

Pero si sus padres, con quienes vivía en los suburbios de Nueva Jersey, además de su hermano Christopher, no fueron los responsables de su depresión y adicciones, entonces ¿qué pasó? Gladys, su madre, era editora del New York Times y Pierre, su padre, era vendedor en una tienda en Nueva York y después fue ejecutivo en Columbia Records, lo que les permitió viajar.

A Anthony le gustaba viajar a Francia “por las salchichas y quesos”, que le encantaban. En una ocasión, un pescador le regaló una ostra y en ese momento se enamoró de la cocina y, de hecho, su primer trabajo fue ayudando a limpiar ostras en un pequeño local en Cape Cod, Massachusetts, Estados Unidos.

Al pequeño Anthony le molestaba un poco que sus padres lo sobreprotegieran y sentía envidia por la libertad que tenían sus demás compañeros de la escuela. Aquí puede haber una clave de su posterior conducta, porque proteger demasiado es igual de dañino que el abandono.

A los 12 años probó los ácidos por primera vez, pues aseguraba que desde los diez años estaba fascinado con el mundo de las estrellas del rock y su vida sin límites, cosa que él sí tenía en casa. En la mente de este pequeño había una cosa muy clara: “quería ser un adicto”.

En la secundaria se enamoró de Nancy Putkoski, una chica “mala” que era dos años mayor que él. Cuando ella se graduó y se fue a Vassar, él adelantó lo más que pudo para seguirla y también se inscribió en esa escuela. Sin embargo, la dejó (más bien, lo expulsaron por un incidente con armas de fuego) y se fue al prestigiado Culinary Institute of America.

Después de graduarse, Bourdain y Nancy se mudaron a Nueva York y se casaron en 1985, pero su relación estaba basada en el consumo de drogas y vivir al límite, “como Bonnie y Clyde”, decía el popular chef. Esto poco a poco fue minando no solo la relación, sino sus vidas.

La vida en Nueva York no es nada fácil y a eso le tuvo que agregar que sus padres se divorciaron después de estar casados durante 26 años. Además, consiguió trabajo como sous-chef, lo que implicaba turnos agotadores de más de 12 horas, así que comenzó a consumir cocaína para mantenerse despierto.

El consumo siguió y Anthony llegó a la heroína. Lo que sorprendía a todos es que a pesar de estar drogado buena parte del tiempo, era un excelente chef. En una ocasión, uno de sus amigos dijo que de cada cuatro adictos, uno de ellos no salía vivo.

En ese momento justo eran cuatro los que viajaban en un taxi y eso movió algo dentro de Bourdain, quien pensó que él no quería ser el que no sobreviviera, así que decidió someterse a un programa de desintoxicación, basado en la metadona, pero como no le era muy fácil, comenzó a usar otras sustancias, como el crack.

Después de caer al fondo (al menos el fondo en ese momento), decidió dejar la droga y así lo hizo por un tiempo. Consiguió trabajo en una cadena de restaurantes que eran del líder de la mafia en Nueva York e incluso sus ayudantes de cocina eran traficantes, así que de nuevo volvió a la cocaína.

Ese ambiente y su estado depresivo lo hizo abandonar el trabajo, pensando que en realidad la cocina no era lo suyo. Se fue a un bar de ostras en East Village, un trabajo menor para un chef de su categoría, y a esto le sumamos que en esos momentos, su padre murió a los 57 años.

Varias veces se encontró queriendo convertirse en su mejor versión, conseguía buenos trabajos, pero al final parecía que cada vez que empezaba a subir era para caer de una forma más profunda. Escribía, cocinaba y, claro, seguía drogándose.

Con ayuda de su madre, logró publicar uno de sus escritos en el New York Times y de ahí surgió su libro Confesiones de un chef, que fue un gran éxito y colocó a Bourdain como uno de los más populares, lo que le abrió la puerta para dar el salto a la televisión, donde su éxito también fue enorme.

Por su popularidad y constantes viajes para sus programas de televisión, su relación con Nancy se fue debilitando hasta que se divorciaron en el 2005, un golpe muy duro que puso a Anthony al borde del suicidio, una idea que realmente nunca se fue.

Comenzó una relación con Ottavia Busia y tuvo una hija, Ariane, pero así como con Nancy, se separaron por el intenso ritmo de trabajo de Anthony, quien pasaba meses fuera de casa, en otros países y sin saber de su familia, lo que a su vez aumentaba su depresión y consumo.

Durante la grabación de uno de sus programas conoció a Asia Argento, de quien se enamoró de inmediato. Para algunos, Bourdain estaba obsesionado con esta mujer, por lo que cuando vio las fotos de ella con un periodista en Roma, en 2018, fue un golpe demoledor.

Después de esto, Anthony estaba furioso. Se encontraba en Francia grabando su programa, pero tras el incidente de las fotos, nadie supo de él durante la cena y el desayuno del día siguiente, por lo que su amigo Eric Ripert fue a buscarlo y encontró que se había ahorcado en su habitación del hotel. Un final muy trágico, pero que ya se venía anunciando desde hace muchos años.

Esta publicación aparece primero en La Guia Del Varon

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