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No voy a llorar… Abuelito solitario pidió una pizza para que lo ayudaran a recostarse

Las grandes compañías de entrega a domicilio crearon las promociones de “entregamos en menos de 30 minutos o es gratis” y similares como estrategias para que los consumidores los prefirieran frente a la competencia. Fue una decisión ejecutiva, pero los que están arriesgándose por los apuros son los repartidores y no siempre comprendemos su situación, pues a veces tienen que actuar más allá del deber.

En este caso, un hombre mayor con problemas de salud ha tenido que depender de la amabilidad de los extraños. Debido a que no puede recostarse solo, decidió pedir una pizza para que el repartidor le ayudara a moverse a su cama. El joven lo grabó todo para demostrar que a veces no llega a tiempo a su destino porque simplemente hay obligaciones (morales) más importantes que una mera promoción.

¿Por qué llegó tarde mi pizza?

En el video se puede apreciar que el señor, que se traslada utilizando equipo ortopédico, recibe la ayuda del repartidor de Domino’s para quitarse su aparato y poder llegar a su lugar de reposo. En este caso, la pizza es secundaria, pues el hombre no puede trasladarse por sí mismo debido a una condición médica y sin la ayuda del joven, hubiera quedado desamparado, imposibilitado para descansar en su propia cama.

Seguramente no falta quien le niegue el pago de su pizza a un repartidor que llegó a los 31 minutos porque “ya se pasó del tiempo”, pero la verdad es que no todo en la vida es tan sencillo como blanco y negro, salami o pepperoni, a tiempo o tarde… y en el video, este joven quiso dar a conocer un momento en su día que le provocó un retraso en su ruta, pero que no pudo ignorar moralmente. El repartidor no cumplió llegando lo más pronto posible, pero sí como ser humano.

La amabilidad de los extraños

Repartidor ayudando al abuelo

En su publicación de TikTok, @ed7uno nos narra que el abuelo le pidió una pizza solo para pedirle que le ayudara a acomodarse en su cama, ya que él no puede hacerlo solo debido a que hace 10 años sufrió una embolia.

Necesito hacerme para acá, tantito… mmmhh, ya entró. Ahora sí, empújame… despacito, eso es. Ahí va, ahí va. Detenme tantito ahí nomás. Ya. Ahí te pago, cóbrele ahí la pizza. La pizza pónmela aquí. ¿Cuánto es? ¿199 pesos? Pero déjame darte la propina.

Ya es la segunda vez

Al contrario de lo que muchos piensan, esta operación ya había ocurrido al menos una vez antes. Aparentemente, el abuelo ha tenido que valerse por sí mismo en más de una ocasión y ya había pedido una pizza con el propósito de recibir ayuda.

Es imposible para alguien que tenga un mínimo de sentido de solidaridad negarse a dar auxilio a alguien que se encuentra realmente necesitado, en condición de desamparo. No puede verse de otra manera, lo único que podía hacer el joven era prestar ayuda al hombre, que simplemente no estaba en condiciones siquiera de acomodarse para descansar.

Una atenta llamada al consumidor:

El repartidor termina el video recordándonos que las personas que se dedican a las entregas a domicilio también son seres humanos y están sujetos a distintas situaciones que los afectan en lo personal y en lo profesional. Ellos se encuentran desempeñando su tarea lo mejor que pueden todo el día y merecen, por lo menos, tanto respeto como cualquier otro trabajador que está esforzándose para llevar la pizza a la mesa.

Así como consumidor nos solicitas que se te respete la garantía de entrega a tiempo, como ser humano deberías procurar ser transigente y tratar de comprendernos: entiende que experimentamos situaciones difíciles, que a veces tenemos que tolerar malos ratos durante todo un día de arduo trabajo y no está de más que tengas empatía hacia nosotros.



Esta publicación aparece primero en La Guia Del Varon

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