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Tenía 14 años cuando lo sentenciaron a la silla eléctrica; 70 años después dicen “era inocente”

Una historia que parece de película, pero que terminó con la vida de un adolescente es la que protagonizó George Stinney Jr., quien se convirtió en la persona más joven en ser ejecutado en la silla eléctrica, cuando solo tenía 14 años y 5 meses de vida.

Este jovencito fue acusado de la muerte de dos niñas en Clarendon, Carolina del Sur, y por este motivo fue condenado a muerte. Después de 70 años de su muerte, se encontró que no se le realizó un juicio justo, por lo que en realidad no era culpable del doble homicidio.

El 24 de marzo de 1944, Betty June Binnicker y Mary Emma Thames, de 11 y 8 años, respectivamente, salieron a pasear en sus bicicletas. Por el camino se encontraron a George Stinney Jr. y a su hermana Amie Ruffner, quienes se encontraban cuidando la vaca de la familia y fueron los últimos en ver con vida a las niñas.

El día 25 de marzo, las dos niñas fueron encontradas muertas cerca de la vía del tren después de ser brutalmente golpeadas con un pesado trozo de madera, lo que les destrozó el cráneo. Todo el pueblo se unió para dar con el o los asesinos.

De acuerdo al testimonio de la hermana de George, las dos niñas les preguntaron si sabían en qué lugar podrían encontrar flores de pasionaria, para recolectar sus frutos, pero al decirles que no sabían, siguieron su camino y ya no las volvieron a ver.

Cuando las autoridades se enteraron de que George había hablado con ellas, fueron a su casa y desde ahí comenzó una serie de anomalías que desembocarían en la ejecución del adolescente. La policía llegó a casa de George, lo esposaron y lo interrogaron sin la presencia de sus padres, un abogado o testigos.

La policía aseguró que George había admitido ser el asesino, por lo que apenas un mes después se llevó a cabo el juicio, que, por cierto, duró dos horas nada más y en el que el abogado defensor no hizo más que pararse a un lado del acusado solo para cumplir con el requisito y no presentó ningún alegato para tratar de demostrar la inocencia del joven.

En solo diez minutos, el jurado, compuesto por 12 hombres de raza blanca, pidió que se declarara culpable al acusado a pesar de que tampoco se presentaron pruebas o elementos que pudieran ligarlo al doble homicidio. El juez determinó que el castigo debía ser la pena de muerte aunque su hermana declaró que ella estuvo todo el día con él y no pudo haber matado a las niñas.

A pesar de que familiares, amigos y más personas se unieron para pedir la clemencia del gobernador Olin Johnson, esto no sucedió y el 16 de junio de 1944 fue conducido a la silla eléctrica. Al ser muy pequeño, la máscara que se les colocaba no le ajustaba bien y con la descarga se le cayó, por lo que los asistentes pudieron ver su cara de niño pero con una expresión aterradora.

En 1996, Stephen King se inspiró en este caso y la historia llegó a la pantalla grande en la película Green Mile, aunque no mostraba a un jovencito. En 2014, la jueza Carmen Tevis Mullen retomó el caso, evidenció todas las fallas que hubo y determinó que no se trató de un juicio justo, además de que no se analizó el enorme trozo de madera con que mataron a las niñas, ya que George pesaba 60 kilos y no podría levantarlo.

La jueza determinó que el veredicto debería ser revocado, a 70 años de haber terminado con la vida de alguien que seguramente era inocente, pero por cuestiones raciales y aprovechándose de que era un adolescente fue culpado y ejecutado. En su tumba se colocó una placa señalando que el veredicto fue revocado…

Condenado injustamente. Ejecutado ilegalmente por Carolina del Sur. Condena anulada por orden de la corte de fecha 16 de diciembre de 2014.

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